El pasado 23 de febrero, la reunión ordinaria de nuestro club se celebró en las instalaciones del Bernadi Hub, un espacio transformado y transformador en el que nuestro compañero y amigo Oleguer y su hija Arantxa junto con su equipo, han conseguido crear una nueva idea de negocio y acompañamiento profesional que ya nada tiene que ver con aquella fantástica tienda de sillas con la que la firma se estrenó hace ya más de 60 años. Una filosofía retadora
e inquieta que busca ser parte creativa de las nuevas culturas de trabajo a partir de los espacios, con la experiencia del usuario como eje central. Como nos comentó Arantxa Bernadi en su acompañamiento por las magníficas instalaciones del paseo de Sant Joan “con nuestra propia reinvención hemos creado una nueva marca y hemos consolidado una propuesta que sintetiza nuestra capacidad de acompañar a nuestros clientes con éxito. Y todo ello con un método de trabajo propio, un lugar de encuentro y una comunidad de expertos dispuestos a compartir su experiencia con los demás”. Y prosigue Arantxa, “nuestro objetivo es expresar mejor nuestro valor añadido y comunicar la capacidad de innovación de nuestro equipo y polo de expertos multidisciplinares que nos ayudan a ofrecer soluciones personalizadas y diferenciales”.
A lo largo de casi una hora, pudimos ver y disfrutar cómo se distribuían mil metros cuadrados en el centro de Barcelona, pensados para colaborar, compartir conocimiento y desarrollar proyectos conjuntamente entre los diferentes profesionales que utilizan esas instalaciones como un espacio físico, activo y vivo, configurando el Bernadí Hub en espacios flexibles, diseñados y producidos por miembros de la comunidad de colaboradores, que se emplean en tareas profesionales cotidianas, así como durante los eventos convirtiendo ese espacio en un lugar de encuentro pensado para las personas y con voluntad de mostrar siempre la filosofía de Bernadí.
Tras la visita, pudimos compartir una reunión ordinaria con una completa orden del día de los proyectos que el club está desarrollando, acompañados por una más que especial merienda cena que nos prepararon y, sobre todo, en un entorno difícil de describir pero fácil de definir: espectacular.